Los sistemas aéreos no tripulados (UAS), comúnmente conocidos como drones, son cada vez más frecuentes en diversos sectores, desde los aficionados hasta las aplicaciones comerciales. Aunque los drones ofrecen numerosas ventajas, también plantean amenazas potenciales a la seguridad que es necesario abordar. Esta completa guía pretende ofrecer una visión general de las tecnologías contra los UAS, ayudando a los lectores a comprender y navegar por el cambiante panorama de las contramedidas contra los drones.

Comprender las amenazas de los UAS

Para conocer a fondo las amenazas que plantean los UAS, es fundamental reconocer los diversos riesgos potenciales que entrañan. Los drones pueden utilizarse indebidamente de numerosas maneras, como invadir la privacidad, introducir artículos ilegales, realizar vigilancia no autorizada e incluso ser utilizados como armas.

Incidentes recientes subrayan los peligros potenciales que plantean los drones. Por ejemplo, en mayo de 2023, los vuelos entrantes en el aeropuerto de Gatwick se suspendieron durante casi una hora debido a informes de un dron cerca del aeródromo. 12 vuelos fueron desviados a otros aeropuertos. Este incidente no solo causó importantes trastornos, sino que también puso de manifiesto el potencial de los drones para interferir en infraestructuras críticas.

En otro incidente ocurrido ese mismo mes, Rusia acusó a Ucrania de intentar asesinar al presidente ruso, Vladimir Putin, con un ataque con drones contra el Kremlin. Aunque Ucrania negó su implicación, el incidente puso de manifiesto la posibilidad de que los drones se utilicen en ataques con motivaciones políticas.

Estos episodios pusieron de manifiesto los puntos débiles de la seguridad al mostrar cómo los drones pueden irrumpir en zonas seguras sin activar las medidas de seguridad tradicionales. Aunque ninguno de los drones amenazó directamente a nadie, el hecho de que puedan transportar objetos dañinos o llevar a cabo una vigilancia no autorizada es motivo de gran preocupación. Además, la capacidad de los drones pequeños para eludir la detección por radar amplifica aún más estos riesgos. Esto pone de relieve la urgente necesidad de una normativa estricta y de medidas de seguridad eficaces para mitigar los peligros asociados al uso no autorizado de drones.

Panorama de las tecnologías contra UAS

Dado que ninguna de las tecnologías existentes puede prometer una protección 100% sin daños colaterales ni interferencias con otras señales de comunicación, la lucha contra las amenazas de los UAS requiere un enfoque multicapa que combine técnicas de detección, identificación, seguimiento y neutralización a distintos niveles. Cada capa sirve a un propósito específico y contribuye a una estrategia eficaz contra los UAS.

Tecnologías de detección

Las tecnologías de detección desempeñan un papel crucial en la identificación de la presencia de UAS no autorizados en una zona determinada. Algunas de estas tecnologías son: sistemas de radar, sensores acústicos, escáneres de radiofrecuencia (RF) y sistemas electroópticos. Cada tecnología tiene sus puntos fuertes y sus limitaciones, y sus casos de uso óptimos dependen de factores como las condiciones ambientales y el alcance de detección deseado. Además, su precisión a la hora de distinguir entre drones autorizados y no autorizados puede ser cuestionable, lo que puede dar lugar a falsas alarmas:

  • La falta de precisión crea falsas alarmas - se trata de detectar otras cosas además de drones (pájaros, coches, Etc) 
  • Incapacidad de diferenciar entre amigo y enemigo: es un obstáculo en industrias/entornos en los que se utilizan drones de forma intensiva y continuada.

Tecnologías de identificación y seguimiento

 Una vez que se detecta un UAS, suelen desplegarse tecnologías como sensores electroópticos, cámaras de infrarrojos y sistemas de visión por ordenador para su identificación y seguimiento. Proporcionan a los operadores información sobre el UAS, incluido su tipo, trayectoria de vuelo y carga útil. A pesar de su eficacia, estos métodos también presentan inconvenientes inherentes, principalmente en lo que respecta a la precisión y los requisitos computacionales.

Aquí es donde el análisis de protocolos ofrece una alternativa superior. El análisis de protocolos analiza las señales de comunicación entre el dron y su controlador, proporcionando información en tiempo real sobre el identificador único del dron, la marca, el modelo, la ubicación, la dirección e incluso la ubicación del operador. Al interceptar y descodificar las señales de comunicación entre el dron y su control remoto, las soluciones de análisis de protocolos no sólo proporcionan una mayor precisión en la identificación y el seguimiento, sino que también ayudan en la evaluación proactiva de amenazas, lo que las convierte en una tecnología prometedora para la seguridad integral de los drones.

Tecnologías de mitigación

En situaciones en las que un sistema aéreo no tripulado (UAS) supone una amenaza significativa, pueden desplegarse diversas tecnologías de mitigación. Estas tecnologías, cuyo objetivo es inutilizar o neutralizar el UAS, abarcan una serie de métodos como la interferencia, la suplantación de identidad y la interceptación cinética. La interferencia interrumpe la comunicación entre el dron y su operador, la suplantación de identidad proporciona información falsa al UAS y los métodos cinéticos implican la interceptación física o la destrucción del dron. Aunque aparentemente eficaces, estas técnicas suelen presentar importantes inconvenientes. Suelen ser costosas, pueden obstaculizar otras operaciones en entornos urbanos densos y plantean el riesgo de inutilizar un dron sobre zonas pobladas, lo que podría causar daños. 

El análisis de protocolos, en cambio, se perfila como una solución más viable, sobre todo -pero no sólo- en zonas urbanas densas. Funciona analizando las señales de comunicación entre el dron y su controlador, proporcionando información en tiempo real que facilita una evaluación precisa de la amenaza. El análisis de protocolos no interrumpe las operaciones cotidianas, no produce falsas alarmas y permite mitigar cuidadosamente el dron cuando es necesario, aterrizando con seguridad en una zona designada. También permite localizar con precisión al controlador en caso de que sea necesario detener al operador. Mientras que otros métodos suelen plantear dilemas legales y éticos, el análisis de protocolos sortea estas cuestiones, lo que lo convierte en un enfoque prometedor para la seguridad integral de los drones en entornos urbanos. 

Marco normativo y consideraciones jurídicas

El uso de tecnologías contra UAS está sujeto a las normativas y leyes vigentes en las distintas jurisdicciones. Equilibrar las preocupaciones de seguridad con los derechos de privacidad es una tarea compleja. Las autoridades trabajan continuamente para establecer marcos integrales que aborden los riesgos asociados a los UAS respetando al mismo tiempo los derechos individuales. Es crucial que las organizaciones y los particulares comprendan y cumplan estas normativas a la hora de aplicar medidas contra los UAS.

El uso de drones, o sistemas aéreos no tripulados (UAS), está regulado por diferentes organismos en todo el mundo:

  • Estados Unidos

La Administración Federal de Aviación (FAA) es el organismo responsable de la regulación de los drones en Estados Unidos. Ha implantado una serie de normas para el uso de drones, entre ellas la norma de la Parte 107 para drones comerciales y la norma de Identificación Remota, que obliga a los drones a transmitir sus datos de identificación y ubicación. La FAA trabaja continuamente en la actualización de estas normas para integrar los drones de forma segura en el sistema nacional de espacio aéreo.

  • Europa

En Europa, la normativa sobre drones la gestiona principalmente la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (AESA). La normativa de la AESA se aplica a todos los Estados miembros de la UE y clasifica los drones en categorías "abiertas", "específicas" y "certificadas" en función del riesgo que presentan. La normativa se centra en las características operativas del dron más que en la plataforma en sí. Los operadores de drones también están obligados a registrarse en el país donde residen o tienen su sede principal.

  • Asia

En Asia, la normativa sobre drones varía según el país. He aquí dos ejemplos:

China: La Administración de Aviación Civil de China (CAAC) regula el uso de drones. Desde mi última actualización en septiembre de 2021, la CAAC exige que todos los drones de más de 250 gramos estén registrados con nombres reales.

Japón: El Ministerio de Territorio, Infraestructuras, Transporte y Turismo (MLIT) supervisa la normativa sobre drones. Las normas japonesas prohíben el vuelo de drones en distritos densamente habitados y en determinados espacios aéreos cercanos a aeropuertos sin permiso del MLIT.

  • Australia

La Autoridad de Seguridad de la Aviación Civil (CASA) supervisa la normativa sobre drones en Australia. CASA exige que los operadores de drones comerciales tengan licencia y certificación. Los usuarios recreativos deben cumplir ciertas condiciones operativas estándar, como no volar a más de 400 pies y mantener el dron a una distancia mínima de 30 metros de otras personas.

  • Canadá

En Canadá, la regulación de los drones depende de Transport Canada. La normativa canadiense clasifica los drones en dos categorías principales: los que pesan menos de 25 kilos y se utilizan dentro de la línea de visión directa, divididos en operaciones básicas y avanzadas. Cada tipo de operación tiene su propio conjunto de normas; por ejemplo, para las operaciones avanzadas, el operador debe pasar un examen y tener su modelo de dron aprobado por Transport Canada.

  • Sudáfrica

En Sudáfrica, la Autoridad Sudafricana de Aviación Civil (SACAA) regula el uso de drones. Los operadores comerciales de drones deben obtener una licencia de piloto remoto y un certificado de operador. Entre otras normas, los drones no deben volar a más de 400 pies sobre el suelo, y no deben volarse de noche a menos que lo apruebe el Director de Aviación Civil.

  • India

En India, la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) es responsable de la normativa sobre drones. Los drones se clasifican en cinco categorías en función de su peso máximo al despegue: Nano, Micro, Pequeño, Mediano y Grande. Todos los drones (excepto los Nano que vuelan a menos de 15 metros y los que son propiedad de NTRO, ARC y las Agencias Centrales de Inteligencia) deben estar registrados y tener un Número de Identificación Único (UIN).

Cada uno de estos organismos pretende garantizar la seguridad de las operaciones con drones, el respeto de la privacidad y la seguridad. Trabajan continuamente para actualizar la normativa a medida que evoluciona la tecnología de los drones y se generaliza su uso en los sectores comercial, recreativo y público. Estas autoridades también colaboran a nivel internacional para armonizar las normas y reglamentos sobre drones.

UAS: tendencias y retos futuros

A medida que avanza la tecnología de lucha contra los drones, también lo hacen los retos para contrarrestar las amenazas de los UAS. Las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y los sensores avanzados, ofrecen posibles soluciones para hacer frente a la evolución de las capacidades de los UAS. Sin embargo, surgen nuevos retos, como el auge de los drones enjambre y los sistemas autónomos. La investigación y el desarrollo continuos son vitales para adelantarse a estas amenazas emergentes.

Buenas prácticas y recomendaciones para los sistemas aéreos no tripulados

La aplicación de medidas eficaces contra los UAS requiere un enfoque holístico:

  1. Realice una evaluación exhaustiva de los riesgos: Comience por identificar las vulnerabilidades y riesgos potenciales específicos de su entorno. Esta evaluación le ayudará a priorizar y asignar recursos de forma eficaz.
  2. Invierta en tecnologías de detección e identificación adecuadas: Elija tecnologías que se ajusten a sus necesidades específicas y tenga en cuenta factores como el alcance de detección, las limitaciones de la línea de visión, la precisión y la capacidad de integración.
  3. Proporcionar una formación completa: Asegúrese de que el personal responsable de las contramedidas con UAS recibe la formación adecuada sobre el funcionamiento de los equipos, el reconocimiento de amenazas y los protocolos de respuesta. La formación continua mantiene a los equipos preparados y al día de las últimas técnicas.
  4. Fomentar la colaboración: Establecer asociaciones sólidas con las fuerzas de seguridad, los organismos reguladores y otras partes interesadas. Compartir información y coordinar esfuerzos aumenta la eficacia de las estrategias de lucha contra los UAS.
  5. Establecer procedimientos operativos eficaces:
  • Crear una "zona de alerta": definir un área de interés específica, lo que permite dar prioridad a los eventos importantes y optimizar la preparación operativa.
  • Elabore un plan de respuesta: Disponer de un plan de respuesta detallado es crucial cuando se detecta un dron no autorizado u hostil. Este plan debe incluir cómo comunicar la amenaza interna y externamente, los pasos para evaluar la gravedad de la amenaza y las medidas a tomar.
  • Implantar sistemas de detección: Las operaciones efectivas contra los UAS comienzan con un sólido sistema de detección que puede incluir radar, detectores de radiofrecuencia (RF), acústica, óptica, análisis de protocolos o una combinación de ellos. Estos sistemas deben probarse y actualizarse periódicamente para garantizar que son capaces de detectar los últimos modelos de drones.
  • Establezca procedimientos de interdicción: Una vez detectada una amenaza, debe disponer de procedimientos de interdicción, que pueden ir desde interferencias de radiofrecuencia hasta tecnología de inutilización de drones. Deben utilizarse con cuidado para evitar daños colaterales o problemas legales.
  • Formación periódica: Todo el personal implicado en las operaciones contra los UAS debe recibir formación periódica. Esto incluye la comprensión de las amenazas de los drones, el funcionamiento de los equipos de detección y mitigación, y la ejecución eficiente del plan de respuesta.
  • Pruebas periódicas del sistema: Las pruebas frecuentes de sus medidas contra los UAS ayudarán a identificar cualquier debilidad o brecha potencial en sus defensas. Estas pruebas deben simular amenazas realistas para evaluar con precisión sus procedimientos.
  • Cumplimiento legal y reglamentario: Todas las medidas contra los UAS deben cumplir las leyes y normativas locales. Esto podría afectar a los tipos de medidas contra los UAS que está autorizado a utilizar.
  • Revisiones posteriores a la acción: Después de cualquier operación contra los UAS, lleve a cabo una revisión detallada para evaluar la eficacia de sus acciones, aprender de la experiencia y mejorar sus procedimientos en consecuencia.

Siguiendo estas buenas prácticas y recomendaciones, puede mejorar la capacidad de su organización para contrarrestar las amenazas de los UAS y proteger mejor sus activos y la seguridad pública.

Conclusión

En conclusión, la lucha contra las amenazas de los UAS requiere un enfoque polifacético que combine tecnologías de detección, identificación, seguimiento y neutralización. A medida que la lucha contra los drones se hace más frecuente, es crucial que las organizaciones se mantengan informadas sobre la evolución del panorama de los UAS e inviertan en contramedidas eficaces. Sentrycs ofrece soluciones de vanguardia para proteger instalaciones sensibles y garantizar la seguridad pública. Nuestro completo conjunto de tecnologías avanzadas proporciona una detección fiable, una identificación precisa y una neutralización eficaz de las amenazas de los UAS.